jueves, 29 de enero de 2026

Ciencia y datos para el desarrollo sostenible

 

 El Inversor Verde es una plataforma de inteligencia territorial orientada a facilitar inversiones sostenibles en las diez provincias del Norte Grande de la Argentina.

Ciencia y datos para el desarrollo sostenible

Una herramienta de inteligencia territorial diseñada por científicos del CONICET y la UNSAM brinda información al sector privado y a los gobiernos locales para facilitar oportunidades de inversión sustentables en el Norte Grande de Argentina. 

El proyecto es financiado por la Unión Europea.

El Inversor Verde es una plataforma de inteligencia territorial orientada a facilitar inversiones sostenibles en las diez provincias del Norte Grande de la Argentina, impulsada por un equipo multidisciplinario científicos que trabajan en la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín (EPyG, UNSAM), bajo la dirección del becario postdoctoral del CONICET para temas estratégicos Luis Kamaraneff.

El proyecto, que se estructura en tres herramientas integradas, se puso en marcha luego de haber sido seleccionado en una convocatoria de Impacto Verde, coordinada por la Fundación AVINA y financiada por la Unión Europea, en la que se recibieron más de un centenar de postulaciones. .

Luis Kamaraneff presentó el proyecto en la sede de la Unión Europea en Argentina. Foto: gentileza investigador.

“El Inversor Verde surge a partir de una necesidad concreta: la escasez de información confiable sobre el clima de negocios en las provincias del Norte Grande, una región que se caracteriza por fuertes asimetrías y un menor nivel de desarrollo relativo en comparación con otras provincias del país. 

Sin embargo, esas limitaciones conviven con una oportunidad estratégica: el Norte Grande es un territorio clave para el desarrollo productivo y la transición verde de la Argentina”, afirma Kamaraneff.

La primera de las tres herramientas enmarcadas en esta iniciativa es el desarrollo de un índice que mide el clima de negocios para la inversión en las provincias del norte argentino, que incorpora criterios económicos, institucionales y ambientales, considerando de manera explícita la dimensión de la sostenibilidad. 

Las otras dos herramientas que forman parte del proyecto son la organización de un laboratorio que procesa los resultados del índice, identifica las actividades vinculadas a la economía verde y analiza los mecanismos de financiamiento disponibles en la región, y la formación de un banco de proyectos que reúna iniciativas estratégicas, con distintos niveles de madurez y menor riesgo, listas para ser financiadas.

El Índice del Inversor Verde fue presentado en la sede de la Unión Europea en Argentina. Foto: gentileza investigador.

De acuerdo con los responsables del proyecto, la plataforma procura aprovechar la ventana de oportunidad que abre la llamada triple transición —verde, digital y social— a nivel global “El objetivo es que la información generada resulte útil tanto para el sector privado, que cuenta con datos para orientar decisiones de inversión y acceder a financiamiento, como para que los gobiernos puedan identificar y resolver cuellos de botella que dificultan la llegada de inversiones”, señala Kamaraneff, y agrega que la plataforma contempla además el desarrollo de un fondo propio de tipo blended finance para financiar proyectos seleccionados del banco.

El investigador del CONICET destaca que la plataforma identifica actividades vinculadas a la llamada economía verde a partir de estándares y parámetros internacionales, pero adecuados a las particularidades productivas, sociales y ambientales del Norte Grande argentino. 

“Sobre la base de ese diagnóstico, buscamos identificar proyectos estratégicos con potencial impacto económico y ambiental y facilitar el acceso a las distintas fuentes de financiamiento necesarias para su implementación. 

De este modo, el Inversor Verde articula datos, proyectos y actores, fortaleciendo la toma de decisiones tanto en el sector público como en el privado”, señala.

Luis Kamaraneff presentó el proyecto en la sede de la Unión Europea en Argentina. Foto: gentileza investigador.

El Índice de Inversor Verde

El índice funciona a partir de la generación y sistematización de datos organizados en tres dimensiones —facilidad, seguridad y sostenibilidad—, nueve pilares y treinta y cinco indicadores. 

Los resultados se presentan en un reporte anual, con información que se actualiza de manera continua. 

La primera edición, correspondiente a 2025, se construyó a partir de fuentes secundarias de acceso público y abierto, que incluyen bases de datos oficiales, normativas provinciales, sitios web gubernamentales, documentos académicos, informes de organizaciones de la sociedad civil y artículos periodísticos. 

“Este enfoque garantiza transparencia, verificabilidad y la posibilidad de replicar la metodología en futuras ediciones”, afirma Kamaraneff.

El investigador señala que, además de los indicadores estándar, el equipo elaboró índices propios, como el Índice de Competitividad Fiscal Verde, el Índice de Calidad de Infraestructura Digital y el Índice de Conflictividad Ambiental. 

Los resultados del están disponibles de manera abierta y gratuita en la página de la plataforma, donde también se puede descargar de forma el reporte completo, que incluye recomendaciones de la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina – y del Programa Argentino de Carbono Neutro. 

“Para las próximas ediciones, proveemos incorporar herramientas de inteligencia artificial que permitan mejorar la actualización y el procesamiento de los datos”, indica Kamaraneff.

Luis Kamaraneff presentó el proyecto en la sede de la Unión Europea en Argentina. Foto: gentileza investigador.

La presentación del proyecto se realizó en la sede de la Unión Europea en Argentina y contó con la participación de representantes de los gobiernos provinciales, organismos nacionales e internacionales como CONICET, CFI, BID, PNUD y CEPAL, así como de las principales cámaras empresarias del país.

“En este marco, el índice y la plataforma ya están siendo utilizados como una referencia para comprender mejor el clima de negocios en la región. 

La información producida por el Inversor Verde resulta especialmente relevante para identificar oportunidades, reducir la incertidumbre y orientar inversiones con impacto territorial”, concluye el investigador.

El Índice del Inversor Verde fue presentado en la sede de la Unión Europea en Argentina. Foto: gentileza investigador.

Por Miguel Faigón

CONICET

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viernes, 23 de enero de 2026

Identifican una “energía oscura” que juega un rol clave en la evolución y función de las proteínas

 

 El estudio podría guiar el diseño racional de proteínas con nuevas funciones terapéuticas o con funcionalidades específicas en biotecnología

Identifican una “energía oscura” que juega un rol clave en la evolución y función de las proteínas

Además de este hallazgo, especialistas del CONICET y colegas de Estados Unidos desarrollaron una herramienta para cuantificarla. 

Este método, descrito en la publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, podría ser útil para diseñar moléculas terapéuticas “hechas a medida” y en aplicaciones nanobiotecnológicas.

Especialistas del CONICET, de la UBA y colegas de Estados Unidos, realizaron un hallazgo disruptivo en el campo de la biología molecular, específicamente en el estudio de las proteínas. 

Estas estructuras son las entidades fundamentales de las que depende la vida: aceleran reacciones químicas esenciales para la vida, regulan la expresión de la información genética, posibilitan la comunicación entre células, “sostienen” su estructura y la unión entre ellas y muchas otras tareas. 

Su alteración puede desencadenar enfermedades neurodegenerativas, cáncer, y muchas otras condiciones por lo que comprender cómo evolucionan y qué factores regulan su forma y funciones puede originar un sinfín de nuevos tratamientos.

Está establecido que las proteínas se pliegan a partir de cadenas lineales de aminoácidos adoptando estructuras tridimensionales que les permiten desempeñar funciones biológicas esenciales. 

Este proceso de “plegado” es clave para la estabilidad y la funcionalidad de las proteínas. 

Sin embargo, lo que no se sabía hasta ahora es que, además de la energía involucrada en este plegado (energía de “plegado”), existe una “energía oscura” que marca la diferencia entre lo que las proteínas necesitan para plegarse y lo que requieren para funcionar. 

A esa conclusión arribaron especialistas del Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (IQUIBICEN, CONICET-UBA) y colegas del exterior tras aplicar técnicas experimentales de alto rendimiento, modelos computacionales y herramientas de inteligencia artificial (IA) centradas en la evolución, estructura y función de las proteínas. 

El trabajo se publicó en PNAS, publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.

“Así como en cosmología la ‘energía oscura’ representa una componente misteriosa que afecta la expansión del universo, en el ‘universo de las proteínas’ identificamos una energía que denominamos del mismo modo (‘oscura’), y que a diferencia de la energía requerida para su plegado y estabilidad, sería clave para que puedan cumplir sus funciones y estaría definida por la presión de selección a lo largo de la evolución de las proteínas”, indica Diego Ferreiro, uno de los líderes del avance, investigador del CONICET y codirector del Laboratorio de Fisiología de Proteínas en el IQUIBICEN.

De esta manera, el trabajo de los investigadores del CONICET, de la UBA y de otros centros científicos se basa en un enfoque innovador que combina la teoría física con el análisis de datos evolutivos. 

A través de esta metodología, pudieron medir dos tipos de “energía” en las proteínas: la ”energía de plegado”, que se refiere a la estabilidad estructural de la proteína, y la “energía evolutiva”, que está vinculada a los cambios que ocurren a lo largo de la evolución que mantiene las funciones esenciales de la proteína. 

“La nueva ‘energía oscura’ es la diferencia de estas dos energías”, explica Ferreiro.

Ecuación para medir la “energía oscura”

La “energía oscura”, descrita en el nuevo trabajo, genera “restricciones evolutivas” en las proteínas, es decir que limitaría o dificultaría que ciertas regiones que las componen cambien dado que desempeñan un rol crucial en su función biológica.

“Esta ‘energía oscura’ molecular revela las huellas energéticas de la selección natural actuando en las funciones biológicas, más allá de simplemente construir estructuras estables”, puntualiza Ezequiel A. Galpern primer autor del estudio y becario posdoctoral del CONICET en el IQUIBICEN.

En esa línea, Ferreiro destaca: “Otro resultado principal de nuestro trabajo es que también desarrollamos un método para localizar y cuantificar esa ‘energía oscura’ en las proteínas”.

De acuerdo con el investigador del CONICET, las regiones funcionalmente relevantes de las proteínas donde se concentra la “energía oscura” dejan una huella evolutiva que se puede identificar en las secuencias existentes y está contenida en cerca de un 25 por ciento de los sitios proteicos.  

Y continúa: “También comprobamos que la ‘energía oscura’ es cuantificable. La definimos como la diferencia entre la energía de plegado y la energía evolutiva. 

Es decir que marca cuándo y cuánto de los cambios en la evolución no se pueden explicar por cambios en el plegado. 

El rol que cumpliría la energía oscura es definir e identificar los sitios funcionales de las proteínas, más allá de los requeridos para plegar las cadenas de aminoácidos”.

El marco propuesto, por los autores del estudio “permite pensar en una escala energética común el impacto de las mutaciones (cambios en los genes que codifican las proteínas) en la función, separándolo de su efecto en la estabilidad. 

Es como tener un ‘termómetro evolutivo’ que mide cuánta presión selectiva ejerce una función particular sobre una proteína”, destaca Ferreiro quien junto a los otros autores del estudio construyeron una herramienta computacional, llamada VAADER, para localizar y medir esta ‘energía oscura’ y la pusieron a disposición de la comunidad científica.

Ezequiel A. Galpern (izq.), Ignacio E. Sánchez y Diego Ferreiro en el Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (IQUIBICEN, CONICET-UBA).

Potenciales aplicaciones en salud y biotecnología

Esta herramienta computacional innovadora, elaborada por Ferreiro y colegas, abre nuevas puertas en la investigación biomolecular y la ingeniería de proteínas lo que posibilitaría ayudar a identificar regiones críticas en proteínas cuya función aún se desconoce, guiar el diseño racional de proteínas con nuevas funciones terapéuticas o bien diseñar proteínas con funcionalidades específicas en biotecnología.

“El diseño de sistemas nanométricos que sean capaces de realizar las fabulosas acciones que realizan las proteínas está recién empezando a ser posible”, afirma Ferreiro.

Gracias a los avances conceptuales de las últimas décadas y a los experimentos y los desarrollos computacionales de los últimos años, “hoy es posible diseñar secuencias de aminoácidos que se plieguen en estructuras deseadas. 

Sin embargo, plegarse no es suficiente para funcionar. 

Si, como proponemos, la energía oscura es una herramienta útil para entender los aspectos funcionales de proteínas, su diseño va a requerir este tipo de desarrollos conceptuales y herramientas computacionales”, concluye el investigador del CONICET.

El trabajo fue coliderado por Peter G. Wolynes, de la Universidad Rice, de Estados Unidos, y también participaron Ignacio E. Sánchez, investigador del CONICET y codirector del Laboratorio de Fisiología de Proteínas en el IQUIBICEN, y Carlos Bueno, del Centro de Física Biológica Teórica de Rice.

Referencia bibliográfica:

Galpern, E. A., Bueno, C., Sánchez, I. E., Wolynes, P. G., & Ferreiro, D. U. (2025). Probing the Dark Energy in the Functional Protein Universe. Proceedings of the National Academy of Sciences, 123 (4) e2531111123

https://doi.org/10.1073/pnas.2531111123

Por Bruno Geller

CONICET

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lunes, 19 de enero de 2026

La tecnología redefine los cultivos del norte argentino

 

 La tecnología redefine los cultivos del norte argentino

En el NOA y en el NEA, el INTA impulsa la transformación productiva de la caña de azúcar, la yerba mate y el tabaco mediante la incorporación de herramientas de agricultura de precisión, sensores remotos e inteligencia artificial

Con desarrollos accesibles y programas de alfabetización tecnológica, los grupos AgTech promueven una digitalización que mejora la eficiencia, optimiza recursos y fortalece las economías regionales.

Cuando se habla de agricultura de precisión, el foco suele concentrarse en la zona núcleo y en cultivos extensivos como la soja o el maíz. 

Sin embargo, un conjunto de experiencias impulsadas por INTA demuestra que la digitalización también está transformando la producción de cultivos industriales en el NOA y en el NEA, con resultados concretos en eficiencia, gestión y sostenibilidad.

Mediante los grupos AgTech, el INTA promueve la adopción de tecnologías accesibles y adaptadas a las particularidades de cada región. 

“Tabaco, caña de azúcar y yerba mate —tres producciones emblemáticas del norte argentino— son hoy escenarios de validación tecnológica y de desarrollo de herramientas digitales que nos permiten optimizar labores, valorizar datos y mejorar la toma de decisiones en la finca”, señaló Gabriela Tallarico, coordinadora del Programa AgTech del INTA.

Al respecto, Tallarico puntualizó que “los grupos locales de investigación tienen varios años de trabajo en el conocimiento agronómico de estos cultivos. 

Y, a partir de la implementación hace dos años de los proyectos de AgTech, se ha puesto el foco en lo tecnológico, permitiendo tener avances específicos y a la vez, fortalecer las sinergias con experiencias de otras regiones”.

La integración de inteligencia artificial, sensores remotos y plataformas digitales en estos tres sistemas productivos muestra un potencial concreto para transformar la base tecnológica de los cultivos industriales del NOA y NEA. 

“En tabaco, el uso de redes neuronales y el monitoreo multiespectral habilita sistemas de alerta temprana que mejoran la gestión sanitaria y productiva. 

En caña de azúcar, la radiometría aérea permite una fertilización más eficiente y una implantación más uniforme. 

En yerba mate, la construcción de capacidades digitales sienta las bases para una adopción tecnológica más amplia en el mediano plazo”, ejemplificó Tallarico.

Más allá de la incorporación de herramientas, el gran desafío es acompañar estos procesos con estrategias de transferencia y formación adaptadas a cada contexto productivo. 

“Si la digitalización se consolida puede convertirse en un motor para fortalecer la competitividad de las economías regionales”, subrayó Tallarico.

Radiometría aérea y eficiencia en la caña de azúcar

Tucumán es sinónimo de caña de azúcar. 

En esta región, el equipo AgTech del INTA Famaillá explora herramientas de bajo costo que facilitan el acceso a la agricultura de precisión para productores cañeros.

“El uso de sensores radiométricos montados en drones permite obtener información agronómica precisa sin depender exclusivamente de imágenes satelitales de alto costo”, señaló Ricardo Rodríguez del INTA Famaillá, quien indicó que esa información se integra en prácticas de manejo de precisión, como la fertilización nitrogenada por dosis variable, que puede reducir el uso de insumos en hasta un 35 %.

Además, la detección temprana de fallas de brotación —en articulación con la Universidad Nacional de Catamarca— habilita la corrección de problemas de implantación desde etapas iniciales, lo que impacta positivamente en el rendimiento. 

Esta combinación de tecnologías está demostrando que la digitalización es posible incluso en esquemas productivos medianos y pequeños.

Agricultura de precisión en la yerba mate

En Misiones, la yerba mate avanza hacia un proceso de modernización. 

Desde la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA se impulsa un programa para incorporar herramientas de monitoreo satelital y aéreo al sistema productivo, con foco en el análisis de vigor de cultivo, la detección de plagas y la fertilización por ambientes.

“La cosecha mecanizada de yerba mate, junto con un censo espacio-temporal del rendimiento, nos permite generar mapas de gestión con tasa variable”, explicó Orlando Rodríguez Mata, integrante del Grupo de Yerba Mate y Té del INTA.

En paralelo, el Taller Itinerante de Alfabetización AgTech busca achicar la brecha digital en productores de pequeña escala. 

Esta iniciativa recorre localidades estratégicas brindando capacitaciones prácticas en herramientas digitales aplicables desde el primer día, como sistemas de gestión georreferenciada y asistentes virtuales para diagnóstico y toma de decisiones.

Monitoreo aéreo e inteligencia artificial en el tabaco

El Valle de Lerma, en la provincia de Salta, concentra una de las zonas tabacaleras más relevantes del país. 

Allí, técnicos del INTA Salta, en articulación con COPROTAB, llevan adelante un trabajo de validación de herramientas AgTech para el Manejo Integrado de Cultivos (MIC).

Mediante vuelos con drones equipados con cámaras multiespectrales y RGB, se obtienen imágenes de alta resolución que son procesadas con algoritmos de visión artificial. 

La combinación entre el modelo de segmentación SAM y redes neuronales como YOLO permite identificar fallas en la implantación, cuantificar la cobertura vegetal y detectar de forma temprana posibles situaciones de estrés.

“Estamos construyendo una herramienta sólida y concreta que puede escalarse al sistema productivo del tabaco”, explica Emanuel Visentini, coordinador de la red de drones y especialista en Teledetección y SIG. 

El equipo trabaja en el desarrollo de una aplicación de alerta temprana para que técnicos y productores accedan a información georreferenciada y recomendaciones específicas, un paso clave hacia un sistema de monitoreo autónomo y predictivo

INTA

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martes, 6 de enero de 2026

Rego Con IA redefinen el monitoreo en la Argentina

 

Con inteligencia artificial, redefinen el monitoreo del riego en la Argentina

Un equipo de investigación del INTA adaptó una metodología innovadora que permite identificar de manera automática los sistemas de riego por pivote central a partir de imágenes satelitales de alta resolución. 

El logro es un avance concreto hacia sistemas de monitoreo agrícola más precisos, ágiles y confiables para el campo argentino.

A partir del uso combinado de imágenes Sentinel-2 y modelos avanzados de inteligencia artificial, un equipo de investigación del INTA logró detectar de manera automática los círculos de riego por pivote central, un sistema que crece año tras año en la región. 

Se trata de un desarrollo técnico que mejora la forma de registrar y analizar la expansión del riego presurizado en el norte de Buenos Aires.

“Logramos automatizar una tarea que antes requería horas de interpretación manual y que ahora puede resolverse con un algoritmo entrenado para reconocer patrones circulares en escenarios muy desafiantes”, explicó Néstor Barrionuevo, investigador del Instituto de Clima y Agua del INTA.

El especialista participante del programa AgTech destacó que, a diferencia de otros modelos diseñados para zonas áridas, esta metodología fue adaptada para funcionar en ambientes con alta cobertura vegetal. 

“Nuestro objetivo fue demostrar que la IA también puede trabajar con eficiencia en regiones agrícolas intensivas, donde los contrastes son más sutiles y la vegetación es continua”, señaló Barrionuevo.

Según especificó, la cantidad de círculos de riego detectados pasó de 110 en el año 2016 a 285 en 2023, lo que demuestra una adopción sostenida. 

La precisión del método fue especialmente destacada: el modelo alcanzó un F1-Score del 73,2 %, una métrica considerada sólida para un paisaje agrícola tan homogéneo como la pampa húmeda.

Este logro se basó en el modelo Grounding DINO, una técnica que combina visión por computadora con descriptores textuales. 

Esto permitió aprovechar modelos de lenguaje previamente entrenados para mejorar la identificación automática de los círculos de riego. 

Además, el análisis incorporó índices espectrales como NDVI, EVI2 y WRI, que ayudaron a resaltar los patrones circulares asociados a los cultivos irrigados.

Por su parte, Sofía Havrylenko, especialista en teledetección aplicada del INTA, afirmó que: 

“El uso integrado de imágenes satelitales e inteligencia artificial nos permitió obtener una cartografía mucho más precisa y dinámica”. 

Y agregó: “Esta combinación abre nuevas oportunidades para diseñar herramientas de monitoreo que los productores puedan usar de manera sencilla y con información actualizada”.

Los resultados demostraron que el desempeño del modelo varía según el índice espectral y el partido analizado, lo que permitió ajustar la metodología para cada caso. 

En partidos como Salto, por ejemplo, el índice EVI2 ofreció la detección más eficiente; mientras que en Pergamino y Bartolomé Mitre el mejor rendimiento se alcanzó con WRI.

Uno de los aportes más valorados es la posibilidad de contar con un registro actualizado del crecimiento del riego presurizado. 

En todos los partidos analizados de Rojas, Salto, Pergamino y Bartolomé Mitre se observó una evolución constante entre 2016 y 2023.

“Tener información precisa sobre dónde están los sistemas de riego y cómo evolucionan permite planificar mejor y tomar decisiones más informadas”, explicó el investigador. 

Para el programa AgTech, esta es una línea de trabajo priorizada por la contribución a la incorporación de la inteligencia artificial como recurso estratégico en investigación, y detalló que es una herramienta que potencia el acompañamiento técnico a productores y gobiernos locales”.

El análisis temporal también permitió estudiar cómo se comporta la incorporación de equipos a lo largo de los años. 

En Rojas, por ejemplo, se pasó de 25 detecciones en 2016 a 102 en 2023, mientras que en Bartolomé Mitre el mayor salto ocurrió entre 2022 y 2023, con 26 equipos nuevos identificados.

“La serie histórica nos muestra que los productores están incorporando tecnología de riego con una tendencia sostenida, lo cual habla de una búsqueda permanente para mejorar la gestión productiva”, destacó Havrylenko.

Hacia nuevas herramientas de monitoreo

La validación estadística del modelo también aportó datos técnicos de valor. 

El algoritmo registró una exactitud del 98,31 % y una precisión del 98,39 %. 

Aunque todavía hay espacio para perfeccionar la sensibilidad del método, el desempeño general es considerado muy alto para una primera implementación aplicada a una región húmeda.

“El siguiente paso es seguir ajustando el modelo a uno de Deep Learning para mejorar la detección fina y avanzar hacia la caracterización completa de cada equipo de riego”, adelantó Barrionuevo. 

Por su parte, Havrylenko subrayó: “Estamos convencidos de que esta tecnología tiene un enorme potencial para transformarse en un servicio operativo y accesible para quienes toman decisiones en el territorio”.

INTA

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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Con IA convertir datos en decisiones eficientes es posible

  

Con Inteligencia Artificial, es posible convertir datos en decisiones eficientes

El INTA impulsa una alianza estratégica con Crucianelli y Leaf Agrotronics, que marca el rumbo de una nueva agricultura basada en Inteligencia Artificial (IA). 

El acuerdo tiene como objetivo crear una red inteligente a partir de la integración de la ciencia de datos y la Internet de las Cosas (IoT) en el campo. 

Un logro clave para la Argentina, que se posiciona en el puesto 11° mundial en desarrollo de tecnología agrícola.

“La Inteligencia Artificial no reemplazará al ingeniero agrónomo, pero el agrónomo que sepa usar IA reemplazará al que no la use”, advirtió Hernán Ferrari, técnico del INTA y uno de los impulsores del convenio INTA-Crucianelli-Leaf Agrotronics, un acuerdo que marca el rumbo de una nueva agricultura basada en Inteligencia Artificial (IA).

Su afirmación resume el cambio de paradigma que atraviesa hoy el sector agropecuario: el paso de la intuición a la información, del esfuerzo mecánico a la inteligencia predictiva. 

Es que, según datos de la FAO, en los próximos 25 años, el planeta sumará entre 1.000 y 1.500 millones de habitantes. 

En consecuencia, la producción de alimentos deberá aumentar un 3 % anual para cubrir la demanda.

Frente a este panorama, el INTA impulsa una alianza estratégica con Crucianelli y Leaf Agrotronics para crear una red inteligente que transforme los datos en decisiones agronómicas. 

Ferrari subrayó: “Necesitamos un plan B que ya está en marcha y tiene nombre: Inteligencia Artificial aplicada al agro”.

Según Ferrari, “el campo del futuro será un sistema vivo que aprende”, a lo que agregó: 

“Las máquinas ya no solo trabajarán, sino que entenderán lo que hacen”.

Mediante sensores, satélites y algoritmos de aprendizaje, la red permite vincular suelo, clima y manejo agrícola para optimizar la producción y reducir el impacto ambiental. 

La información se convierte así en el nuevo insumo estratégico del agro.

Esta sinergia público-privada entre ciencia, industria y campo impulsa una verdadera revolución silenciosa: la de un campo que interpreta su entorno y actúa con precisión. 

Desde el INTA aseguran que “la clave está en lograr que cada decisión productiva sea informada, sostenible y eficiente”.

En este punto, Ferrari dio un paso más y aseguró: 

“Hoy, gracias al impulso de la IA, el big data y el Internet de las Cosas, la Argentina se posiciona en el puesto 11° mundial en desarrollo de tecnología agrícola, consolidando su liderazgo regional”.

“Tenemos capacidad científica, industria nacional y productores tecnificados —resumió Ferrari—. 

Solo falta animarnos a escalar. 

Si adoptamos plenamente estas herramientas, no solo podremos alimentar al mundo, sino también generar bioenergía y nuevos productos verdes”.

El futuro ya empezó

El modelo que propone el INTA no solo busca producir más, sino producir mejor. 

La Inteligencia Artificial se convierte en una aliada para anticipar eventos climáticos, planificar la siembra y el riego, y reducir el desperdicio de insumos.

En este contexto, se enmarca el trabajo conjunto del INTA y sus socios estratégicos, que proyectan una agricultura conectada, consciente y regenerativa, donde cada byte de información ayuda a recuperar el equilibrio entre el suelo y el planeta.

Para Ferrari, “la agricultura del futuro no dependerá solo del clima o de la genética, sino de nuestra capacidad de integrar conocimiento, tecnología y propósito. 

Y ese propósito es simple y poderoso: asegurar que cada chico, en cualquier rincón del planeta, tenga su plato de comida”.

INTA.

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En la nueva Era de la IA Argentina se consolida como Hub de Talento y Tecnología

  

Argentina se consolida como Hub de Talento y Tecnología en la nueva Era de la IA

La Cancillería argentina, junto a la Organización de Estados Iberoamericanos, llevó adelante el Primer Foro Iberoamericano “Argentina, Hub de Talento y Tecnología: Oportunidades en la Era de la IA”, un encuentro que reunió a empresas, organismos y bancos multilaterales, e instituciones académicas.

La jornada permitió destacar el potencial del ecosistema argentino de innovación, sustentado en una comunidad científica de excelencia, centros de investigación consolidados y un entramado empresarial que articula startups, pymes tecnológicas y compañías líderes del sector del conocimiento. 

Asimismo, ayudó a visibilizar las reformas impulsadas por el gobierno nacional que -junto con el ordenamiento macroeconómico, la estabilización institucional y la modernización regulatoria- promueven el desarrollo tecnológico, atraen inversiones y fortalecen el crecimiento y la proyección internacional del sector.

Los participantes del Foro destacaron el rol estratégico de las tecnologías emergentes, incluida la computación cuántica, área en la que el país avanza hacia la conformación del primer hub especializado de América Latina. 

La participación de organismos como la OEI, la CAF y el BID refleja un consenso creciente sobre la necesidad de integrar innovación, estabilidad macroeconómica y cooperación internacional para construir entornos propicios al desarrollo tecnológico. 

Entre los sectores prioritarios, los organismos destacaron los relacionados a educación, ciencia e investigación, salud, cultura y patrimonio, justicia, medio ambiente, infraestructura y logística, sector social y gobierno, entre otros.

En este marco, Cancillería presentó el primer Mapeo de Empresas Argentinas que desarrollan soluciones de inteligencia artificial, una herramienta destinada a visibilizar la oferta tecnológica nacional, impulsar la internacionalización del sector y orientar políticas basadas en evidencia. 

Este instrumento refuerza el objetivo de proyectar capacidades argentinas en mercados globales y de promover la inserción del país en cadenas internacionales de valor digital. 

Entre los próximos pasos, se prevé organizar durante 2026 webinars específicos con los organismos, para conocer más detalles de los proyectos y los procedimientos.

Cancilleria

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miércoles, 19 de noviembre de 2025

IA para la identificación de variedades vegetales

 

 Impulsan el uso de la Inteligencia Artificial para la identificación de variedades vegetales

Nuevo alcance para los laboratorios habilitados por INASE que utilizan IA para la identificación de variedades. 

Además se establecieron los requisitos para habilitar muestreadores automáticos para la emisión de certificados.

El Gobierno Nacional dispuso los requisitos mínimos a cumplir por los laboratorios que deseen realizar análisis de identificación de variedades usando marcadores ópticos.

A través del Instituto Nacional de Semillas (INASE) se implementa esta nueva herramienta que brinda respuesta a la necesidad de contar con laboratorios para la identificación de variedades mediante el uso de marcadores ópticos, facilitando así reducir el tiempo requerido y los costos para la identificación de variedades.

La Resolución 512/2025 publicada hoy en el Boletín Oficial, será de cumplimiento efectivo para los laboratorios que brinden al INASE el servicio de identificación de variedades utilizando este tipo de marcadores, mientras que para aquellos laboratorios que realicen servicios a otros terceros, será de carácter optativo. 

Para ello, el INASE establecerá los requisitos técnicos necesarios para la realización de los ensayos respecto del tipo de equipamiento y del sistema operativo. 

Una vez obtenida la habilitación técnica otorgada el laboratorio deberá proceder a su inscripción ante el Registro Nacional de Comercio y Fiscalización de Semillas. 

Los certificados emitidos por los laboratorios habilitados tendrán validez en el orden nacional y deberán ser confeccionados de acuerdo a lo indicado en el Anexo II de la presente Resolución.

De esta manera, y mediante los protocolos de habilitación y funcionamiento que deberán cumplir los laboratorios, se minimizarán las diferencias entre los resultados obtenidos y se podrá garantizar la calidad genética e identidad de las semillas en el marco de los objetivos de la Ley N 20.247 de Semillas y Creaciones Fitogenéticas.

Incorporación del uso de equipos muestreadores automáticos en los laboratorios MERCOSUR acreditados por el INASE

Por otra parte se establecieron los requisitos a cumplir por los laboratorios acreditados bajo la normativa MERCOSUR de análisis de semillas (Resolución Nº 55/2018), interesados en habilitar equipos muestreadores automáticos para la emisión de certificados.

A través de la Resolución 505/2025 publicada ayer en el Boletín Oficial, se establecieron los criterios a seguir para incorporar el uso de equipos muestreadores automáticos de lotes de semillas para la toma de muestras para la posterior emisión de certificados de análisis de calidad de lotes de semillas destinados al MERCOSUR.

La iniciativa permite reducir el tiempo de la toma de muestras, y aumentar la capacidad operativa de los laboratorios de empresas semilleras argentinas, asegurando así el liderazgo de nuestro país dentro del MERCOSUR en la implementación de este tipo de tecnología bajo los criterios establecidos por la Asociación Internacional de Análisis de Semillas (ISTA).

En este sentido, se especifica que para iniciar formalmente la solicitud de habilitación, el Responsable Técnico del laboratorio deberá seguir los pasos establecidos en el procedimiento “Habilitación de equipos muestreadores automáticos de semillas” y realizar un curso de formación específico dictado por INASE.

Cabe señalar que los lotes de semillas a muestrear deberán cumplir con lo establecido por la Ley Nº 20.247 de Semillas y Creaciones Fitogenéticas, y sus reglamentaciones complementarias. Los equipos muestreadores automáticos serán auditados por el INASE.

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